BLOWN AWAY – TEMPORADA 01 EPISODIO 10


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‘Blown Away’: Netflix tiene un nuevo reality para los fans de ‘Forjado a fuego’

 

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NETFLIX

Desde los albores de la TDT, siempre he sentido una extraña devoción por los realities de nicho, en especial en los que el doblaje se superpone al sonido original. Me da igual si son sobre casas de empeño en Las Vegas, sobre reformas de minipisos en Toronto, sobre vestidos de novia en Atlanta o sobre un matrimonio de enanos en Los Ángeles: hay algo en ese eco doble del acento nasal yanqui y el hastío del doblador español que me provoca paz interior, sobre todo a la hora de la siesta. Por eso siempre estoy abierto a nuevas experiencias de este tipo, algunas de las cuales logran una trascendencia totalmente chocante, como en el caso de Forjado a fuego. ¿Quién, a parte del secretario personal de Thor, iba a imaginar que un reality sobre americanotes barbudos dando hostias a pedazos de metal incandescente se convertiría en un éxito en medio mundo?

Pues puede que estemos ante la segunda parte de ese fenómeno, esta vez vía Netflix. Algún productor con mente igualmente disruptiva ha dado con otro de esos oficios en peligro de extinción que reúne las características necesarias para crear un talent show a su alrededor: ¿Sexadores de pollos? Frío. ¿Afinadores de campanas de iglesia? Templado. ¿Sopladores de vidrio? ¡Caliente, caliente, eh, oh!

El resultado es Blown Away, un reality de 10 episodios (cada uno dura 23 minutos, te lo cepillas en una sentada) en el que otros tantos concursantes compiten por convertirse en el mejor soplador de vidrio. Sí, existe una pequeña posibilidad de que estés pensando algo así como “¿y qué jarrones me importa a mí un programa de televisión sobre sopladores de vidrio?”. Pero no te dejes llevar por tus prejuicios y echa la vista atrás. ¿Recuerdas cuando fuiste de viaje de fin de curso a Italia y, el día de tu peor resaca, vomitaste en el barco camino de Venecia a Murano? ¿No es verdad que cuando entraste en aquella fábrica de cristales burbujeantes en estado líquido sentiste un ligero alivio al ver la cantidad de recipientes sobre los que podrías verter tu próxima papilla? ¿Y no es cierto también que esa vez que te engañaron para ir a la feria medieval de Ayllón conseguiste ligarte al hippie guapo porque hiciste como que te creías que aquella lámpara de Leroy Merlin la había inflado él con su dulce aliento? Está claro que muchos estamos en deuda con los sopladores de vidrio y lo mínimo que podemos hacer es ver su reality en Netflix.


Y es que además está bien, porque lo presenta un exconcursante de Gran Hermano(en plan Ania pero en chico), el jurado es deliciosamente random y el casting es mega diverso, como de la temporada 19 de Glee. La acción sucede siempre en el mismo escenario, un taller que te recordará a la siderúrgica gay de Los Simpson, todo para crear figuritas de una cursilería nivel balada de La oreja de Van Gogh. Quien lea este párrafo como una crítica no ha entendido nada de la vida.

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Netflix

Cuatro cosas más para terminar de convencerte:

1 – Durante los 23 minutos de cada capítulo vas a estar deseando que al que te cae mal se le reviente la figurita. Gustazo, porque a veces pasa.

2 – Si dominas un poco el inglés, vas a gozar mucho de los dobles significados constantes, ya que soplar en la lengua de Shakespeare (y en la de todos, no nos pongamos castos a estas alturas) tiene una polisemia bastante cachonda. Cuando soplas, el vidrio se infla, cómo es la naturaleza.

3 – Las caras de esta mujer que responde al nombre de Deborah.

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Netflix

4 – El premio gordo es una residencia en el Museo del Vidrio de Corning. Dios, debe ser como si te toca el sueldo de Nescafé.

P.D: Va en serio: como veas un capítulo, los otros nueve van a caer. Temporada 2, ¡ya!


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