LOS CABALLEROS DEL ZODIACO – TEMPORADA 1 CAPITULO 02


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Título original
Seinto Seiya (Saint Seiya) (TV Series)
Año
1986
Duración
24 min.
País
Japón Japón
Dirección
Kōzō Morishita, Kazuhito Kikuchi
Guion
Takao Koyama, Yoshiyuki Suga, Motonori Tachikawa, Tadaaki Yamazaki (Manga: Masami Kurumada)
Música
Seiji Yokoyama
Fotografía
Animation
Reparto
Animation
Productora
Shueisha / Toei Animation / Toei Animation
Género
Serie de TV. Animación. Acción. Fantástico | Artes marciales. Manga
Grupos
Los Caballeros del Zodiaco
Sinopsis
Serie de TV (1986-1989). Popular serie de animación basada en un manga y anime que relata la historia de 5 míticos guerreros llamados “caballeros”, que han adoptado varias constalaciones como símbolos guardianes. Fue emitida en la cadena televisiva TV Asahi desde Octubre de 1986 hasta Abril de 1989 en tres temporadas de 114 episodios. Inicialmente, la serie de televisión tenía planeadas 52 capítulos, pero su popularidad fue tan grande que se extendió a 73 episodios, convirtiéndose en la primera temporada de la serie y que corresponde al primer capítulo del manga, Santuario con algunos extras en el intermedio.

Antes de que venciera el contrato fue pactada una segunda temporada, Asgard (episodios 74 al 99), que no estaba basada directamente en el manga, sino que fue inspirada en el episodio Hyoga en el país de los hielos que se encuentra al final del tomo 13 del manga.

Posteriormente siguió una tercera temporada correspondiente al segundo capítulo del manga, Poseidón (ep. 100 al 114). Lamentablemente, la productora decidió no continuar con el tercer capítulo del manga, Hades dejando de esta manera la historia inconclusa.

Cabe resaltar que gran parte del éxito de la serie se debe a su dibujante en el anime, Shingo Araki, el cual realizó un gran cambio en el diseño de los personajes originales del manga, dándoles un toque más moderno, estilizado y sorprendente. El maestro Araki, junto con su inseparable colaboradora Michi Himeno, han diseñado personajes en innumerables series de dibujos animados, tanto en su país natal como colaborando en producciones internacionales, entre las cuales se encuentran éxitos como Ulises XXXI o El Inspector Gadget. (información extraída de Wikipedia)

Los Caballeros del Zodiaco, como se conoce en España a Saint Seiya, fue una serie con cierta presencia en la televisión pública española durante los años 90 e incluso los 2000. Esto lleva, de forma inevitable, a que toda la juventud de esa época en algún momento viera o incluso fuera seguidor de las andanzas de Seiya y compañía. Sin embargo, y como no podía ser de otro modo, este análisis no trata sobre esa serie ya vista y valorada por todos desde hace mucho (aunque acudiremos a ella en busca de auxilio), sino sobre su reinvención de la mano de Netflix: una nueva miniserie de 6 episodios que se inspira en su predecesora, pero únicamente la mira de reojo para contar una historia bastante modificada en pos de satisfacer a un público mucho más joven.

Y empezamos hablando de su público objetivo porque es obvio que la idea de Netflix no fue la de hacer una nueva serie de los Caballeros del Zodiaco para fans, precisamente. Esos adultos que crecieron viendo como Pegaso prestaba su fuerza al protagonista, posiblemente no vean representado en la pantalla siquiera el mismo patrón de serie, ya que esta última ha sido horneada y endulzada de más para ser consumida de forma sencilla por las juventudes más tiernas de la comunidad.

En el sentido más estricto de su infantilización, esta nueva Saint Seiya no sólo pierde los chorros de sangre (algo a lo que, desde aquí, no damos especial importancia), sino que han pasado la cuchilla por todos y cada uno de los apartados narrativos y de guión. Por lo que da la impresión de haber sido creada como una probatura de adaptación a los gustos de hoy en día, donde los más pequeños reciben unos dramas mucho más masticados de lo que fue Saint Seiya originalmente, dando como resultado un invento atropellado, sin demasiado sentido argumental y con un ritmo macabro.

En este sentido, el guión de Saint Seiya es, quizá, lo que más flojea, llegando incluso a escandalizar. Es inexplicable, dada la cantidad de episodios que supuso el mismo trayecto en la serie original, que en esta adaptación hayan optado por realizarlo todo en 6 capítulos de 25 minutos aproximadamente. Insistimos, que este texto realmente no tiene como objetivo comparar ambas, pero se convierte en imperativo hablar de la original cuando se buscan explicaciones sobre tales esperpentos.

 

Podríamos parecer exagerados. Pero es que la serie prima avanzar en la trama a toda costa de una forma casi suicida, lo que le lleva a adoptar recursos kamikazes como dar saltos temporales enormes sin ningún tino ni advertencia, mostrar distintas peleas clave para la trama de forma consecutiva para ahorrar tiempo (además de acabarlas en uno o dos golpes del protagonista) o directamente, no desarrollar personajes troncales más allá de guiños a la serie original, que por supuesto no tienen ningún sentido para alguien no versado.

Quizá el anticlímax llega con los combates, los cuales, a ritmo de corredor de cien metros lisos, se transforman en un obstáculo mínimo que saltar sin ningún alarde ni heroísmo. Si bien las animaciones de la lucha son vistosas, resultan repetitivas y caducas más temprano que tarde, puesto que su repetición incesante hace visibles sus limitaciones. No existe, por tanto, el componente épico que todos buscamos en una serie construida a partir de estos planos, ya que el ritmo surrealista que esta sigue imposibilita a quien la está viendo siquiera llegar a entender a los personajes, lo que está ocurriendo en cada momento o cuáles son los motivos de todos estos embrollos. Básicamente, porque como decíamos antes, únicamente un par de personajes reciben ese trato especial de desarrollar algo su historia, lo cual es indispensable para que un duelo tenga tensión. A fin de cuentas, por mucho que dos personajes completamente desconocidos se den de tortas hasta que uno desfallezca, no dejan de ser precisamente eso, desconocidos.

Como desconocidos son los rivales, a los que no tuvieron a bien poner caras visibles en muchos casos, dando como resultado varios enfrentamientos contra enemigos con máscaras o cascos, que si bien son parlanchines, no quedarán en el recuerdo de nadie al ser totalmente impersonales y poco trabajados. Por lo que se echa en falta, de manera casi desesperada, la profundidad que exigen los hilos conductores que unen los destinos de los personajes protagonistas con los antagonistas, los cuales acaban conformando la historia.

 

Por su parte, en cuanto a la estética exclusivamente se refiere, hay luces y sombras. Mientras hay algunos apartados técnicos bastante resultones como la textura y el diseño de las armaduras, así como el de los propios protagonistas, el valor técnico cae en picado cuando los personajes caminan como estatuas sin articulaciones, vemos repetidas mil veces las mismas animaciones de golpe o nos damos cuenta de que están peleando en parajes desolados y sin vida continuamente. Todo esto choca de frente con la calidad técnica que se le presupondría a una producción de Netflix, donde sin duda hemos visto máximos exponentes en cuanto a diseño que miran desde muy arriba a esta nueva serie de Los Caballeros del Zodiaco.

En definitiva, a esta serie de Saint Seiya se le ven las costuras por todos lados, posiblemente consecuencia de una indecisión manifiesta en cuanto a qué se buscaba exactamente de ella, puesto que se ha quedado a medio camino entre ser una serie infantil sin mayor repercusión y ser algo potable para fans dados los guiños que se incorporan. Sin embargo, la velocidad a la que todo corre hace imposible ver nada y la convierte en un producto anticlimático y poco trabajado en muchos sentidos. Sin duda, es una pena enorme dado el potencial de la unión de Netflix con la saga y el valioso recuerdo que guardan muchas personas de las desventuras del Caballero de Pegaso. Aunque entendemos que la Saint Seiya original siempre estará ahí, este tipo de producciones hacen un flaco favor a la confianza de muchos espectadores cuando se anuncia nuevo material de series emblemáticas como esta.

Pros

  • El diseño estético de personajes y armaduras.
  • Las animaciones de combate si las viéramos pocas veces.

Contras

  • Ritmo surrealista.
  • Guión sin pies ni cabeza.
  • Construcción de personajes impropia del título que le precede.
  • Repetición absurda de animaciones.

El veredicto

Los Caballeros del Zodiaco de Netflix resulta en una primera temporada atropellada, poco trabajada en lo narrativo y con ideas muy malas impropias de una plataforma como esta. Sus indecisiones son notorias: mientras que la serie ha sido diseñada para un público muy joven, al mismo tiempo mantiene aspectos discordantes que ejemplifican el desastre que es todo su conjunto. Un ritmo macabro, junto a un guión sin sentido y unos personajes que terminan la temporada sin darse a conocer hacen de este anime un producto muy poco acorde a lo que se espera de Saint Seiya.


 

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